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La salud mental clave para la superación de la situación de confinamiento por coronavirus

La salud mental clave para la superación de la situación de confinamiento por coronavirus
06 abr

La salud mental clave para la superación de la situación de confinamiento por coronavirus

La actual situación de confinamiento generada por la pandemia de coronavirus ocasiona un cambio drástico en los hábitos de vida. La clave para superar o adaptarnos a esta situación de distanciamiento social y limitaciones en la movilidad es procurar el mejor bienestar psicológico posible, sin olvidarnos de las medidas de protección para evitar el contagio de coronavirus SARS-CoV-2, que son las mismas que en cualquier dolencia respiratoria:

  • Lavarse las manos frecuentemente. Es necesario mantener una higiene correcta de las manos, limpiándolas con agua y jabón o bien con soluciones alcohólicas 70 %. Especialmente si se ha estado en contacto con personas que sufren esta dolencia o bien en su entorno. De este modo, eliminamos el virus de la extremidad.
  • Taparse la boca y la nariz al toser o estornudar.Es importante adoptar medidas de higiene respiratoria. Es decir, al toser o estornudar, hay que taparse la boca y la nariz con pañuelos desechables o bien con la cara interna del codo. Inmediatamente después, se tienen que lavar las manos siguiendo las instrucciones del apartado anterior. Así se evita la propagación de gérmenes y virus, y se evita contaminar los objetos que toque o las personas que tenga a su alrededor.
  • Evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca. El contagio del coronavirus SARS-CoV-2 se produce cuando las secreciones respiratorias que se generan con la tos o el estornudo de una persona contagiada son exhaladas por una persona sana; o bien cuando éstas caen en un objeto o superficie que, posteriormente toca la persona y después, sin desinfectarse las manos, se toca los ojos, la nariz o la boca.
  • Es esencial evitar el contacto próximo con personas que sufren infecciones respiratorias agudas y presentan tos, estornudos o expectoraciones. Se tiene que mantener una distancia de dos metros y no compartir pertenencias personales.
  • Es indispensable no compartir enseres como cubiertos, vasos o servilletas; comida u otros objetos sin limpiarlos correctamente.
  • En caso de tener síntomas de malestar general, tos, fiebre y dificultad para respirar, llama al 112 o el número adscrito a tú comunidad, y sigue sus instrucciones.

El bienestar psicológico dependerá de nuestra capacidad de adaptación individual y colectiva.

Tanto la experiencia del confinamiento como el estrés colectivo que genera la situación de pandemia, generan una activación de las emociones de alerta en lugar de hacer un análisis lógico de la situación, surgiendo emociones como el miedo, anodinia o aburrimiento, agobio, ansiedad, ira o desesperación, que de prolongarse en el tiempo, como parece que está siendo, pueden llegar a producir agotamiento psicológico y por ello trastornos del ánimo.

Para abordar una situación adaptativa extrema como la que estamos viviendo se aconseja seguir las pautas de un gran experto en ayuda humanitaria tras grandes catástrofes con es S.E. Hobfoll, quien estableció una serie de criterios básicos que se deberían promocionar en estas situaciones de necesidad de toda una población sometida a un estrés colectivo e individual, y dirigidos a promover el sentido de la seguridad, la autoeficacia, la calma, y la conectividad entre las personas, y la esperanza.

Estas son:

Comunicación

Medidas como el distanciamiento social y la restricción de visitas pueden provocar aislamiento social, especialmente en personas de edad avanzada que viven solas. Por ello, es importante, desde la distancia, comunicarse y socializar con amigos y familiares utilizando la tecnología y herramientas al alcance, como dispositivos móviles, redes sociales, videoconferencias o WhatsApp.

En caso que conozcas a personas que no saben cómo utilizarlas, puedes ayudarlas a que puedan usarlas y mantener una conexión con la sociedad.

La comunicación y la colaboración con otras personas son altamente positivas, según experiencias estudiadas en el pasado ante momentos críticos, y evitan sufrir situaciones de aislamiento que pueden afectarnos psicológicamente.

Organización de tareas

Es interesante planificar qué actividades se realizarán cada día, de manera que, dentro de la excepcionalidad de la situación, haya unas rutinas y unos hábitos diarios. Algunas opciones para los más pequeños son:

  • Leer y escuchar cuentos.
  • Jugar
  • Realizar actividades manuales.
  • Aprender nuevas cosas, por ejemplo, técnicas de relajación.

También es importante realizar ejercicios físicos, como estiramientos o caminar en un espacio, a pesar de que éste sea reducido, y realizarlos de una forma organizada a unas horas determinadas del día, siendo estrictos en su cumplimiento. Esto genera endorfinas, tan necesarias para activar el bienestar y el ánimo.

En caso que tengáis vecinos de edad avanzada, que forman parte de la población de alto riesgo de COVID-19, podéis ofrecerles vuestra ayuda para tareas como ir a comprar. Este tipo de acciones son altamente positivas para las personas y, además, facilitan cumplir con las medidas estrictas de aislamiento para este colectivo.

Acceso a la información

La sobreexposición a la información relacionada con la COVID-19 aumenta los niveles de estrés y perjudica la salud mental. Por ello, es recomendable un acceso moderado a las noticias para mantenerse informado, y realizar otras actividades como leer un libro, mirar una película o jugar a un juego, evitando recibir más información de la necesaria. No hay que fijarse solo en lo negativo de las informaciones recibidas, valorar las altas, las curaciones, los avances y la lucha colectiva que estamos llevando a cabo. Si nuestra mente se obsesiona con las negatividades entraremos en un bucle de repetición de pensamiento catastrofista.

Gestión de las emociones

Nerviosismo, ansiedad, irritabilidad, sensación de peligro permanente, insomnio y dificultad para controlar las preocupaciones o dejar de pensar en una enfermedad. Estos son algunos de los síntomas que puede generar una situación como la actual. Para minimizarlos podéis:

  • Mantener los hábitos saludables y las rutinas diarias (alimentación, higiene, sueño, etc.).
  • Buscar una actividad o alternativa para distraerse de pensamientos negativos.
  • Verbalizar las emociones con una persona cercana o un compañero para aligerar la carga y la preocupación.
  • Desconectar de las informaciones que llegan constantemente para reducir la sobreinformación y la preocupación.
  • Seguir técnicas de respiración y relajación para disminuir el nivel de ansiedad, o practicar actividades como yoga o meditación.

La mayor parte de las respuestas de ansiedad son consideradas normales, pero debemos estar alerta ante síntomas como:

  • Ritmo cardíaco acelerado y/o sensación de opresión en el pecho.
  • Estado de hiperalerta, verificación constante de tareas realizadas.
  • Aumento de temores y preocupaciones excesivas.
  • Evitar personas, lugares o informaciones.
  • Cambios en el descanso o la comida, y de forma de estar con las personas.
  • Afectación a las reacciones interpersonales, familiares o laborales.

Si se produce alguno o diversos de estos síntomas, la ansiedad está repercutiendo en las actividades habituales y es necesario consultar con un especialista para buscar estrategias que permitan modular estas respuestas cognitivas, emocionales y fisiológicas.

Alfred Barredo. Área de Prevención de Riesgos Laborales Activa Mutua

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