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Día mundial del sueño

Día mundial del sueño
11 mar

Día mundial del sueño

El Día Mundial del Sueño es un evento anual, destinado a ser una celebración del sueño y  llamado a la acción sobre cuestiones importantes relacionadas con el sueño, incluidos los medicamentos, la educación, los aspectos sociales y la conducción. Está organizado por el “Comité del Día Mundial del Sueño” de la Sociedad Mundial del Sueño y tiene como objetivo disminuir la carga de los problemas del sueño en la sociedad a través de una mejor prevención y manejo de sus trastornos.

El sueño es una actividad en la que empleamos una tercera parte de nuestra vida y que resulta imprescindible para un correcto funcionamiento psicofisiológico. Se ha comprobado en diferentes investigaciones, que no dormir durante períodos largos, puede producir graves trastornos de tipo físico, que van desde un mayor envejecimiento, mayor sensibilidad al dolor, una menor inmunidad a las enfermedades, pudiendo llegar hasta la muerte, y por otra parte puede comportar importantes desajustes psicológicos, del tipo comportamental, llegando a estados psicóticos transitorios.

La importancia del sueño es porque mientras se duerme, aparte de haber una actividad psíquica compleja como es el soñar, nuestro cuerpo aprovecha para recuperarse del desgaste diario, para regenerarse y para que descansen sus centros nerviosos y tejidos musculares. Es por lo que cuando se duerme se relajan unas actividades vitales como por ejemplo: frecuencia cardiaca, disminución de la tensión arterial, respiración más lenta, hipotonía generalizada y cambios importantes en el sistema nervioso central i endocrino, que libera una hormona (STH) que resulta vital para regular el crecimiento y desarrollo del organismo.

Por lo tanto, el sueño, es una necesidad primaria de carácter esencial, de las más importantes que tienen los seres humanos, pues cuando no se duerme o no se duerme lo suficiente, el organismo reacciona con una serie de desajustes, muchos de ellos altamente peligrosos para la salud en general y en especial cuando hay que realizar determinadas actividades que pueden comportar mayor riesgo, como por ejemplo la conducción o trabajos  de riesgo que requieren alta percepción o vigilancia.

¿Por qué no dormimos lo suficiente?

Actualmente nuestra sociedad funciona las 24 horas del día. Las presiones económicas exigen que muchas personas trabajen en lugar de dormir, debido al pluriempleo, horas extras, trabajo y familia, trabajo – familia y estudios, diversión etc., sin parar a pensar las consecuencias de esta elección, los efectos negativos que pueden tener sobre la salud y en el funcionamiento óptimo de las personas, dado que, muchas personas todavía consideran que “el dormir es un lujo”.

El sueño en el trabajo

El sueño en el ámbito laboral puede tener muchas implicaciones. Puede afectar a todas las personas trabajadoras, aunque existen colectivos con mayor riesgo entre los cuales podemos encontrar:

  • Personal con cambios frecuentes de turnos de trabajo que se ven obligados a cambiar su ciclo normal de sueño-vigilia, siendo éste perturbado, y como consecuencia del mismo puede interferir en una disminución del rendimiento y del nivel de atención en el trabajo.
  • Las personas trabajadoras con turnos de noche hacen que la persona descanse durante el día, cuando las condiciones ambientales no favorecen el descanso, por lo que se reduce su duración y su calidad.
  • Los continuos cambios de horario tienen efecto sobre el nivel de activación de las personas durante el trabajo, lo que provoca que las empresas que trabajan 24h. tengan mayor accidentalidad por la noche.
  • Hay muchas personas que sufren trastornos del sueño nocturno, que también inciden en la calidad del trabajo diurno, ya que afectan de forma directa en la aparición de la fatiga, disminución de reactividad, cambios en el estado anímico, pérdida de capacidad de reacción y de precisión en la ejecución determinadas actividades, alteraciones perceptivas, etc.
  • Las personas conductoras profesionales son, entre otros, un colectivo de alto riesgo por estar al frente de vehículos y en ocasiones con alteraciones de sueño añadidos por diferentes factores.

Efectos de la falta de sueño en la conducción

Según datos de la Dirección General de Tráfico el sueño y la somnolencia son los responsables de muchos de los accidentes y accidentes mortales en España en las carreteras.

El adormecimiento o falta de sueño puede conducir a un accidente, entre los factores más importantes detectados en estudios de laboratorio y vehículos son:

  • Enlentecimiento del tiempo de reacción: impidiendo frenar a tiempo para evitar una colisión.
  • Reducción de la vigilancia: incluyendo periodos de no respuesta o respuesta demorada.
  • Déficits en el procesamiento de la información: integrar la información lleva más tiempo.
  • Alteraciones motrices: aumento en la lentitud de las reacciones.
  • Aparición de microsueños: durante breves lapsos de tiempo se pierde la conciencia de tiempo y espacio.
  • Alteración de las funciones sensoriales: el sueño afecta a todos los sentidos, pero en especial al de la vista, puede alterar la convergencia binocular, dificultades de enfocar, visión borrosa, etc.
  • Alteraciones en la percepción: captan peor o de manera más incorrecta las señales, las luces, sonidos, etc., especialmente la percepción de velocidad, profundidad y del tiempo, por lo que reduce la reacción.

Hay también una interacción del sueño con otras variables en la conducción:

  • La edad: menor control del sueño y sus efectos negativos al volante.
  • El estado psicofísico: los estados mentales complejos alteran y aumentan la necesidad de sueño.
  • El tipo de carretera: hay vías que provocan una disminución de la atención y relajan la actividad del sistema nervioso, por ejemplo, autopistas y tramos rectos de todo tipo de carreteras.
  • Fármacos y otras sustancias: hay muchos fármacos con efectos hipnóticos o relajantes añadidos a su acción específica, éstos favorecen la aparición del sueño más rápido de lo normal, pudiendo sorprender al conductor. El alcohol u otros estimulantes pueden provocar “un efecto rebote” que hace que una vez pasada su acción, el sueño sobrevenga con mayor intensidad.
  • Las variables ambientales: calor, falta de oxigenación o aireación, etc.
  • Fatiga: interrelación directa con el sueño. A mayor fatiga más sueño.

Medidas preventivas

Adopte Prácticas de higiene del sueño y si éstas no fueran suficientes o, si hubiese alguna posible patología, acuda a su médico de familia para que proceda a su diagnóstico.

 

 

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