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Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo 2020: “Rompamos el silencio, la violencia y el acoso en el mundo del trabajo”.

Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo 2020: “Rompamos el silencio, la violencia y el acoso en el mundo del trabajo”.
27 abr

Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo 2020: “Rompamos el silencio, la violencia y el acoso en el mundo del trabajo”.

El acoso laboral es un proceso que comprende un período más o menos largo de tiempo, no se trata de un hecho puntual ni aislado, sino que son actitudes diarias, que se suelen prolongar durante largos periodos de tiempo, las que minan la confianza de la persona que lo sufre.

El acoso laboral surge de un incidente crítico que comienza a deteriorar la relación entre dos personas que comparten centro de trabajo, compañeros, equipos, etc. El detonante puede producirse en cualquier momento: un malentendido, una oportunidad de ascenso, un problema personal… No tiene un patrón establecido, depende en gran medida de los factores individuales de las personas implicadas, cognitivos, psicopatológicos y de personalidad y de las características organizativas de las empresas, todos somos susceptibles de que nos puedan acosar. Como resultado, un deterioro de relaciones interpersonales, entre compañeros, entre jefe y subordinado, etc.

Existen cinco bloques de actuaciones constitutivas de acoso laboral (Arbonés, 2014; González y Delgado, 2008) son:

  1. El primer grupo de conductas engloba los actos del acosador que buscan disminuir la posibilidad de comunicación del acosado con el resto de los compañeros, privándole de su derecho a expresarse o hacerse escuchar.
  2. En segundo lugar, están los actos del acosador que intentan que la víctima no tenga contacto social a través de presiones a los compañeros o asignándole un puesto que le aísle de sus compañeros.
  3. En tercer lugar, aquellas actuaciones del acosador que desembocan en una desacreditación de la víctima, con una pérdida de su reputación, tanto la personal como la laboral.
  4. En cuarto lugar, podemos encontrar las actuaciones del acosador dirigidas a disminuir la ocupación de la víctima a través de su desacreditación profesional, como pueden ser no asignar a la víctima ningún trabajo o asignarle tareas sin cesar o que se encuentren por debajo de sus capacidades profesionales.
  5. Por último, los autores señalan las conductas que atacan a la salud, tanto física como psíquica de la víctima obligándola a realizar trabajos que de alguna manera sean perjudiciales para la salud, amenazarlo o, incluso, atacarlo físicamente.

La finalidad del acoso laboral es eliminar la comunicación, destruir la reputación y perturbar el ejercicio de las tareas de la víctima. La persona que sufre acoso en el trabajo queda excluida de la vida laboral diaria, ante un futuro en el que se plantean opciones como solicitar, si se puede, el traslado; el abandono voluntario del puesto de trabajo o el despido por, las mismas causas que componen las consecuencias del acoso, baja productividad, absentismo, etc.

La publicación de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales empieza a dar una protección integral al trabajador, en el art. 14 de la citada ley se establece que “el empleador está obligado a garantizar la seguridad y la salud de sus trabajadores”, tanto física como psicológica, pero todavía queda mucho camino por recorrer.

Esta Ley establece una herramienta para detectar este tipo de conductas, son las Evaluaciones de Riesgos Psicosociales. Estas evaluaciones son igual o más importantes que las de seguridad, higiene o ergonomía pero se realizan muchísimo menos, normalmente a raíz de una denuncia ante la Inspección de Trabajo por parte de la persona acosada.

Las evaluaciones psicosociales son variadas, pero la más popular y que garantiza el anonimato de los trabajadores son las encuestas, diseñadas/personalizadas en función de la tipología de empresa, su tamaño, actividad, etc. y orientadas, en su caso, a identificar y adoptar las suficientes y adecuadas medidas de prevención frente a posibles casos de acoso laboral.

Estos sondeos se analizan por parte del técnico de prevención, el representante de los trabajadores y la dirección de la empresa, y se extraerán conclusiones de la situación real de las relaciones psicosociales en ese entorno laboral concreto y se pondrán en marcha, como hemos mencionado, medidas preventivas y correctoras para mejorar el ambiente laboral.

Se hace imprescindible que las personas que tienen cargos de decisión en las empresas/organizaciones estén concienciadas y formadas, en resolución de conflictos. En el caso de los riesgos psicosociales es  fundamental poder detectarlos y atajarlos en su fase primaria, si no se pueden hacer inabordables de forma interna por la empresa.

Del mismo modo, la formación en PRL, obligatoria para todos los trabajadores y trabajadoras, por cuenta ajena, debe incluir los factores psicosociales para establecer herramientas de detección y prevención del acoso.

SI VES ACOSO, NO TE CALLES, ROMPE EL SILENCIO Y NO SEAS CÓMPLICE.

Rodrigo Pérez. Área de Prevención de Riesgos Laborales

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