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Día Mundial de la Salud

Día Mundial de la Salud
06 abr

Día Mundial de la Salud

El 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, normalmente escribiría “como cada año”, pero es obvio que este año no es un año cualquiera, sobre todo en lo referente a la salud, aunque también a lo económico y lo social. Aunque resulte paradójico, estando en plena pandemia mundial, probablemente es el momento más adecuado, por necesario, para celebrarlo.

La Asamblea Mundial de la Salud escogió esta fecha para establecer el Día Mundial de la Salud con la intención de conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tuvo lugar por primera vez el 7 de abril de 1950 y su objetivo continúa siendo el mismo: Crear conciencia sobre la necesidad de una sanidad mundial de calidad y promover los hábitos saludables en las personas.

Este objetivo, en el que trabaja la OMS, acentuado durante los últimos años, de hacer llegar la sanidad a todas las partes del planeta, tiene ahora, si cabe, un sentido aún mayor, al enfrentarnos a una crisis de salud a nivel mundial.

Cada año este día viene acompañado de un lema que centra las acciones a realizar; el de este año 2020 es:

“Apoyo al Personal de Enfermería y de Partería”

Este colectivo desempeña habitualmente un papel fundamental en el mantenimiento de la salud, pero es ahora más que nunca, junto a otros trabajadores de la salud, con su lucha diaria en primera línea de batalla, en esta emergencia de salud pública, de importancia internacional, cuando los ciudadanos a nivel global han tomado plena consciencia de la importancia de su profesionalidad y también de su calidad humana.

De hecho, en España, cada tarde, a las ocho, con el aplauso de millones de personas en los balcones de sus casas, celebramos la capacidad de trabajo, la valentía y la entrega de los profesionales de la salud. Un aplauso para dar apoyo y reconfortar a los sanitarios, actualmente desbordados por esta crisis, pero también una catarsis general que nos ayuda a sobreponernos y a coger fuerzas para salir adelante.

Esta situación ha generado también una mayor consciencia y sensibilización sobre la importancia de la prevención de la salud. Vistas ahora, parecen lejanas aquellas campañas de prevención de la gripe estacional que ya recomendaban usar pañuelos desechables para protegerse la boca y la nariz al toser y lavarse las manos con agua y jabón. Campañas que apenas hacían mella en la población y que al igual que ahora ya habían demostrado ser eficaces.

No dejemos que esta “nueva” consideración del interés de la Prevención caiga en saco roto y apliquémosla también en el entorno laboral, en el día a día de la población trabajadora. Seamos conscientes en las empresas, igual que lo son nuestros sanitarios, de la importancia de aplicar protocolos específicos preventivos para trabajar detallando en cada momento qué medidas se deben aplicar, tanto las colectivas, como las individuales. Estas últimas, merecen un especial llamamiento,  tan necesarias como barrera de frenado de exposición al coronavirus.

Por último, y sin olvidar que todos somos responsables de nuestra salud y de la salud de nuestra comunidad, el hecho indiscutible de que muchas personas en el planeta no tengan acceso a una atención sanitaria de calidad sumado a la situación provocada por el COVID-19 debe invitarnos a hacer una profunda reflexión. Aprovechemos pues, parte de estos momentos de confinamiento obligado para dedicar tiempo a pensar.

Como escribió Alfred Tennyson “nunca es tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza”.

 

Javier Vega Molpeceres Área de Prevención de Riesgos Laborales

 

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