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Algunas consideraciones sobre el sueño y su relación con el trabajo

Algunas consideraciones sobre el sueño y su relación con el trabajo
16 mar

Algunas consideraciones sobre el sueño y su relación con el trabajo

Actualmente las alteraciones del sueño constituyen uno de los problemas más relevantes de salud. Su importancia está relacionada en que no solo tiene una repercusión física en el organismo (necesidad de restauración biológica), sino también afecta al correcto funcionamiento de las capacidades cognitivas y psicológicas, como la concentración, el rendimiento, el estado emocional, la memoria, etc.

Distintas investigaciones han relacionado en los procesos del sueño, las alteraciones del sueño o mala calidad de mismo, y el estado físico y psicológico de la persona, afectando directamente a distintos trastornos digestivos, cardiovasculares, mentales, etc., y pudiendo llegar a producir a la larga trastornos degenerativos graves e irreversibles.

Funciones del sueño

Se conoce que la alternancia de la vigilia (estar despierto) y del sueño influyen en todas las funciones tanto del cerebro como del organismo en general.

Las funciones biológicas del sueño se pueden destacar en primer lugar por la recuperación y la restauración del organismo (procesos bioquímicos y fisiológicos que se han ido degradando durante la etapa de la vigilia), y en segundo lugar por la conservación de la energía imprescindible para que nuestro organismo pueda recuperarse.

¿Qué significa calidad del sueño?

Para el buen funcionamiento del ser humano es imprescindible una buena calidad del sueño.

Una buena calidad del sueño significa conciliarlo y mantenerlo durante la noche para obtener el correcto desempeño de las necesidades diurnas.

La mala calidad del sueño hace que se produzcan alteraciones de distinta forma y cuantía en nuestro organismo, como por ejemplo, el cambio de horario de trabajadores nocturnos o a turnos implica la calidad del sueño no sea la óptima pues en general, el sueño diurno nunca es de la misma calidad que el sueño nocturno, dado que hay factores internos y externos que le pueden alterar.

Pero … ¿qué es el sueño?

El sueño es un estado biológico, periódico y cíclico de sueño-vigilia. Para disponer de un estado de vigilia adecuado se necesita un sueño de calidad y cantidad. Las horas necesarias de sueño varía en función de la edad, en adultos se considera entre 7-9 horas.

En el sueño se pueden distinguir ciclos compuestos por dos etapas o fases: la fase NO REM y la fase REM. Estos ciclos se repiten entre 3 y 5 veces durante la noche, este periodo suele durar unas 2 horas. La fase de sueño no REM tiene una duración aproximada entre 80-90 minutos y consta de cuatro fases: la fase 1 y 2, llamadas sueño superficial y las fases 3 y 4 son las de sueño profundo. Tras estas cuatro fases aparece el sueño REM, con una duración aproximada de 20 minutos, con mayor proporción en la segunda parte de la noche.

En la fase no REM se produce la reconstitución y restauración física del organismo, mientras que en la fase REM se produce la recuperación cognitiva (memoria, concentración, emociones, etc.), de ahí la importancia de completar todo el ciclo.

En el caso de despertares irregulares se interrumpe el ciclo y empieza de nuevo, con lo cual la calidad del sueño se deteriora.

El sueño y su relación con el trabajo

La falta de sueño influye tanto en el ámbito familiar y social (falta de coincidencia horaria, falta de disponibilidad para compartir actividades de ocio, etc.), como en la actividad laboral (disminución del rendimiento, mayor número de bajas por otras patologías comunes, y mayor riesgo de accidentes, entre otros).

En la realidad, por diversas circunstancias, la mayoría de las personas no consiguen descansar la cantidad de horas necesarias, ni este descanso se produce con calidad del sueño.

Existen unos hábitos personales que influyen en no respetar el tiempo adecuado de vigilia y sueño como son el ruido, el alcohol, la luz, los horarios sociales, la disponibilidad de equipos como tabletas, móviles, televisión en las habitaciones que hacen que no se descanse de forma adecuada.

En el ámbito laboral es muy importante la consideración de posibles accidentes tanto propios o hacia terceras personas, por lo que es importante su identificación y la adopción de medidas preventivas entre las cuales están la adopción de hábitos saludables.

La mala calidad del sueño puede ser factor determinante de algunos accidentes por falta de atención, concentración, etc., especialmente su consideración en los accidentes de tráfico.

La organización del trabajo en determinados colectivos puede ser un factor de riesgo si no se tiene en cuenta, personal con trabajo nocturno, a turnos, personal con largas jornadas, personal con demanda social “just in time” (demanda inmediata de servicios, comidas, etc.) con lo que su jornada laboral queda prolongada.

Se estima que la prevalencia de somnolencia diurna excesiva está alrededor del 16% de los trabajadores, con mayor frecuencia en mujeres con trabajo remunerado, según se manifestó en la III Encuesta Navarra de Salud y Condiciones de trabajo, cuya conclusión determinó que las mujeres, debido a la doble jornada de trabajo (laboral y familiar) presentaban mayores problemas de conciliar el sueño.

Hay una estrecha relación entre los daños producidos por riesgos psicosociales y las alteraciones del sueño.

También se ha determinado la influencia del trabajo a turnos y nocturno, y las alteraciones de sueño que han relacionado con algunas profesiones (sanitaria, personal de vuelo, etc.), en la mayor incidencia de determinados tipos de cáncer (especialmente de mama y próstata), factor que se continúa estudiando para prevenir los posibles efectos.

La recuperación de determinadas patologías se ralentiza cuando el sueño no es de calidad.

A nivel individual importante la concienciación del riesgo, intentado adoptar medidas preventivas en la medida de lo posible, así como medidas higiénicas en cuanto a la adopción de hábitos personales.

Por otra parte, se considera de vital importancia la detección temprana de los trastornos del sueño mediante el sistema general de Salud o bien en el ámbito laboral mediante la Vigilancia de la salud.

Es necesario unificar criterios de valoración de aptitud laboral en los trabajadores que sufren estas patologías, para evitar tanto discriminaciones interindividuales, si la valoración es muy restrictiva; como aumento del riesgo de accidentabilidad laboral si no se tiene en cuenta el riesgo añadido que suponen las patologías del sueño.

La inclusión habitual en vigilancia de la salud de sencillas pruebas de detección y la derivación temprana al especialista de los trabajadores con hipersomnolencia u otras patologías permitirá el desarrollo de una prevención eficaz de los daños asociados a los trastornos del sueño.

También es importante la consideración de algunos tratamientos médicos y su relación con el entorno laboral.

Como conclusión, el trabajo coordinado entre especialistas en medicina del trabajo, técnicos en prevención de riesgos laborales y especialidades médicas implicadas en trastornos del sueño permitirá una mejor detección, gestión de los síntomas y por tanto del riesgo derivado, así como una reducción de costes socio-laborales y coste personal del trabajador afectado.

En este enlace encontrarás todo el material divulgativo (vídeos, fichas, trípticos, guías, …) que hemos elaborado con el objetivo de promover e integrar el valor de la salud entre nuestras empresas, trabajadoras y trabajadores protegidos y autónomas y autónomos adheridos.

 

 

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