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28 de abril, Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo 2021

28 de abril, Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo 2021
22 abr

28 de abril, Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo 2021

Anticiparse a la crisis, prepararse y responder. Invertir hoy en sistemas resilientes de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST).

RESILIENCIA

Del ingl. resilience, y este der. del lat. resiliens, -entis, part. pres. act. de resilīre ‘saltar hacia atrás, rebotar’, ‘replegarse’.

  1. f. Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador, un estado o situación adversa.
  2. f. Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando  ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.

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El concepto de resiliencia lleva muchos años con nosotros.

Primero se orientaba a resistencia de distintos materiales como la madera ante la acción de agentes externos. Más tarde se aplicó a la capacidad de los sistemas ecológicos de volver a la estabilidad después de haber sufrido alguna disrupción, relacionando su capacidad de absorber los cambios y seguir siendo eficientes.

El concepto fue evolucionando hasta introducirse, no sólo en sistemas naturales estables sino que nos muestra la resiliencia, en sistemas socio – técnicos, es decir, sistemas en los que hay relación estrecha entre los individuos y la tecnología, y he aquí la importancia de los sistemas resilientes debido a que la (cada vez más compleja) tecnología nos solicita mayor flexibilidad y adaptación a los cambios que produce dentro de los sistemas productivos en el entorno laboral, y por supuesto en los sistemas de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Un sistema resiliente de SST es aquel que es capaz de anticipar, de forma proactiva, tanto el éxito como el error, ya que considera que ambos son fruto de un mismo proceso y ambos deben ser estudiados como parte de los propios procesos productivos y sistemas tecnológicos.

En este sentido, para lograr un sistema SST resiliente debemos estudiar tanto los logros (siniestralidad cero) como los fracasos. Hasta ahora, se estudiaban casi exclusivamente los fracasos (accidentes), se establecían unas causas lineales que lo provocaban y se establecían unas medidas específicas para que no volviera a suceder.

Esto puede ser útil en sistemas simples, en los que no hay demasiadas variables a tener en cuenta, pero en sistemas complejos no se puede establecer una sola causa lineal del fracaso, si no que se tienen que estudiar multitud de factores potenciales de provocar el accidente, tanto técnicos como humanos, por lo que debemos tener un sistema flexible que pueda hacer frente a variaciones o cambios sin resentir la calidad de la producción y manteniendo éxito, es decir, la ausencia de siniestralidad.

Como hemos dicho, en un SST resiliente no sólo se estudiarán los fracasos, sino también los éxitos cosechados, ya que en ellos puede haber “avisos” que nos digan que algo podría fallar, aunque no lo haya hecho en esa ocasión.

Estos avisos suelen estar ocultos y debemos saber qué buscar. Cabe destacar que los éxitos son mucho más numerosos que los fracasos, por lo que dispondremos de mucha más información esperando a ser analizada.

“Sólo en sistemas SST resilientes se estudian los éxitos para evitar los fracasos (accidentes)”.

La implantación de un sistema SST resiliente no es fácil. Hay que cambiar de paradigma, tenemos que olvidar el enfoque lineal de causa-efecto y centrarnos en la Mejora Continua. Esta debe impregnar la gestión y la producción, conllevando la revisión continua de los procesos y sistemas para mejorarlos mediante la aportación del personal afectado y de la monitorización de los citados procesos.

Para ello es necesario un compromiso de la Dirección de la Empresa que dotará de medios y recursos a la organización para que la seguridad pase a ser un valor y deje de estar percibida como una variable más de la producción.

Deberá haber un clima de confianza en la organización en la que las personas trabajadoras puedan, sin temor a ser reprendidas, aportar en cuestiones relacionadas con salud laboral y de seguridad; asimismo el desarrollo y especialización de la plantilla es imprescindible para conocer los sistemas a la perfección y será ese conocimiento el que nos permita anticipar posibles problemas futuros en base al estudio de los éxitos y los fracasos cosechados.

La organización debe “remar” en una misma dirección, necesitamos la concienciación de todos para conocer cada factor potencialmente negativo y poder anticiparnos en el establecimiento de medidas preventivas que nos lleven a anular/minimizar amenazas mediante la flexibilidad que nos da el conocimiento del sistema; esta flexibilidad redundará en la capacidad de la organización en reestructurarse en función de las circunstancias cambiantes y/o adversas.

La resiliencia no es una virtud o propiedad de una organización, no es algo intrínseco, más bien es una cualidad o característica de la organización y de las personas que desarrollan su actividad en ella. Esta cualidad va desde saber responder a la variabilidad, las perturbaciones y las oportunidades (buenas o malas), saber buscar en sí misma los que es o podría convertirse en una amenaza, saber que esperar o anticipar acontecimientos y por último saber aprender de lo que ha sucedido y utilizar la experiencia como una de las bases de un sistema cambiante.

En un mundo que evoluciona a ritmo vertiginoso, ante la existencia de posibles amenazas presentes y futuras, es necesario poder hacer frente a estos cambios y adaptar, desde las organizaciones, los Sistemas de Seguridad y Salud mediante la mejora continua y la resiliencia de nuestros sistemas y nuestras personas trabajadoras.

Departamento de Prevención Riesgos Laborales Activa Mutua

 

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